8/04/2006

La transmisión del mito cristiano en el infante; de los evangelios a Narnia

Por: César A. Rodríguez
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"Oración para reproducir la imagen
de Dios en nuestras almas."

Nuestro Señor Jesucristo le reveló a la Hermana María de San Pedro que la imagen de su Rostro Sagrado es como una Estampa Divina que, si es aplicada a las almas a través de la oración, tiene el poder de imprimir de nuevo dentro de ellas la imagen de Dios. "Yo te saludo, te adoro y te amo; Oh rostro adorable de mi amado Jesús como la estampa noble de la Divinidad! Completamente entregándote mi alma a Ti, yo humildísimamente te ruego que imprimas este sello sobre todos nosotros, para que la imagen de Dios pueda ser una vez mas reproducida por su impresión en nuestras almas.
Amén
(las negrillas son del autor)
http://www.theworkofgod.org/Spanish/shroud2.htm
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La oralidad propició la escritura, la escritura es un hecho que según Jack Goody significó un primer paso hacia el capitalismo, al de dejar sentada toda palabra pronunciada al viento, signos sobre tablillas, lo que hizo posible tener registros exactos de pertenencias e intercambios comerciales. Pero a su vez esta escritura fue un acto confirmatorio del mundo precedente -oral- y al mismo tiempo acto demoledor de aquel instrumento que lo engendró -oralidad-. Si bien la palabra pronunciada no desaparecería, esta debería compartir con la escritura la función de transmisión. Casi todo relato pronunciado buscó el texto que lo legitimara por la racionalidad del papel, de la línea, la columna. Luego la gramática, la ortografía y la herramienta reproductiva, alucinación tecnológica de momento; quien se hace retratar en el siglo XV, leyendo un libro impreso es emulado hoy, por el personaje de comercial de televisión que disfruta los vídeos musicales en su “Palm” o mp5. Cantidad inmensa de relatos orales que buscarán el soporte que los perpetúe como colección. Repertorio de escritos, variación de los mismos, evangelios, ejemplo del término “versión”, cover musical de la actualidad, versión norteamericana de film europeo, versiones las dos de una inquietud contemporánea, textos vueltos imagen por la acción de la técnica. La tarea principal del artista: rescatar todos los textos de gran reconocimiento para convertirlos en imágenes, la del músico el de hacerlos piezas sinfónicas. Edad Media alemana canciones, poesías y leyendas populares recopiladas en textos por Achim von Arnim y Bretano, siglo XVII y años más tarde son lieder compuestos por Mahler. La música también tiene su papel en la historia como destinatario de la oralidad. Pero primero imagen esculpida, luego la pintura.
La odisea: Ulises representado en vaso de figuras rojas del siglo V antes de Cristo, Odiseo y las sirenas representado por Draper siglo XIX, Odiseo, versión cinematográfica de finales del siglo XX. Y antes textualidad y antes oralidad: el mito. Edipo frente a la efigie pintado por Ingres, siglo XVIII. Primero Sófocles, 439 a.C. y antes de eso, pura oralidad. Jesús representado según cada paradigma de época y con el uso de los recursos y técnicas propias del momento:
Lamentación por cristo muerto, pintando por Giotto de Papua 1305; recorte y amontonamiento de las figuras rompiendo con los cánones del arte cristiano primitivo. Lamentación de Cristo muerto, Jaume Huguet 1450, ausencia de ángeles, aparición de la ciudad al fondo y persistencia de la Virgen inclinada sobre el cuerpo. Piedad, Carracci, 1600, Manierismo y provocación de emociones bajo una luz cálida; tema y técnica propicia para una tecnología posterior: las películas fotosensibles. Pero mucho antes el Manto sagrado de Turín, primera impresión fotosensible de la que se tenga noticia. Luego llega el cine, sustitución de la sala renacentista o barroca por la kinetoscópica. Rey de Reyes de DeMille, color y multitudes en la época del negro y blanco, El Evangelio según San Mateo de Passolini, ateismo.
Jesucristo Superestrella en movimiento de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber, Woodstock y psicodelia. La última tentación de Cristo de Scorsese, versión humana de Cristo, veto mundial. La Pasión, de Mel Gibson: la última tentación humana, "la letra con sangre entra".
La evolución de las técnicas de representación y los soportes físicos utilizados para la transmisión suman uno a uno elementos derivados de cada momento transformando con ello el asunto inicial. Sin embargo el rastreo hasta un origen, a veces hipotético, es posible no sólo por elementos físicos; sino, y sobre todo, por el valor simbólico presente en estrecha relación con la técnica.
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Formas míticas contemporáneas
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De estas imágenes fílmicas del siglo XX comenzamos ya a tener nostalgias propiciadas por el nuevo escalón que haciendo uso de la virtualidad -numérico-las transformará en otra cosa más. Bajo esta encrucijada se vuelven a fundar hoy los más antiguos relatos y mitos en la sociedad mundial, adicionándoles el paradigma cultural y tecnológico de nuestra época, reanclando y jugando con los valores de occidente.
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Cuando ese relato impreso, con altas dosis de imagen irrumpió en lo que sería el supuesto modelo de la sociedad occidental, lo hizo en forma de mito. Superman no sería más que el anclaje de valores occidentales, norteamericanos, pero también fuertemente religioso, relato nutritivo y propicio para este tipo de sociedad conservadora y beligerante.
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Superman de padres nobles, viniendo de un reino lejano e imposible de concebir para un terrícola, no sería más que el replicante adecuado y la ejemplificación perfecta de un Jesús hecho hombre, venido a la tierra para salvarla, presionado por la castidad, con personalidad dual, con un relato de misión terrena y con un oponente: el mal, caído también literalmente del cielo.
Personaje-herramienta no sólo de una auto confirmación de la nación en época de conflicto, sino también como herramienta para solidificar la tradición católica, mediante un acto de sublimación mediática en el niño: la lectura de un impreso con dosis de oralidad e imagen: historieta, comic. Eternización de que la salvación viene de afuera, de que la humanidad pena, de que se necesita de un acto de amor extraterrestre para salvarnos, de que tanto el bien como el mal se encarnan en formas humanas y también de qué Estados Unidos es la casa del salvador...
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Multitud de relatos hoy son similares al relato del héroe de capa y una “S” en su pecho, pero lo que replica no es tanto al niño venido de Kriptón como los prototipos de la sociedad occidental judeo cristiana.
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Perpetuación de las formas clásicas del mito
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El mirar a los cielos para invocar a nuestros dioses puede ser uno de los actos más consecuentes para agradecer el hecho de que estemos en vida. Cuando Zeus visita y posee a Danaé condenada por su padre en la torre, lo hace en forma de lluvia de oro que entra por el techo. Es Zeus, reunión de muchos dioses, que desciende sobre la doncella, condición de pureza, pero también de no fecundada. Es el momento del inicio de la concepción, de la vida. Este mito recuerda las más recientes investigaciones en astrobiología que afirman que la vida en la Tierra comenzó hace unos 3600 millones de años y que requirió de partículas conteniendo elementos fundamentales para el desarrollo de los primeros organismos vivos. Dichas partículas llegaron a la tierra en meteoritos que bombardearon el planeta y que sobrevivieron a la radiación solar y al impacto. Confirmación del mito (ilustrado) por la ciencia.
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Si observamos algunos elementos más particulares en la construcción de los relatos clásicos y contemporáneos hallamos el elemento mediador matriarcal: El arca de Noé, la arquilla de Moisés, la nave de Superman, el armario de las Crónicas de Narnia, los son. Contienen la semilla de la vida. Vientres que paren criaturas transformadas a lo largo de periplos profundos, largos u oscuros. Tinieblas antes de la luz, encierro antes del nuevo nacimiento, renovación por el agua, origen de la vida. (Otto Rank, 1909)
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También matriarcalidad transformadora de la esencia humana y propiciadora de la salvación por medio de un acto de sacrificio, rito del abandono en un mundo hostil, necesario precio a pagar por un pecado del cual la criatura nacida es inocente en principio. Las doctrinas de la función femenina y del pecado se perpetúan de maneras obvias y en formas a la vez inesperadas en los relatos actuales.
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El arca, arquilla, nave, armario, es pues el vientre recomendado por Dios para salvar a los justos hombres y a toda criatura animal, justa por natura. Precepto entonces venido del más allá, instrucciones de construcción de un objeto mediador, nave galáctica, instrumento imposible de concebir sin instrucciones venidas del cielo, codificadas y entendidas sólo por aquel que ha sido elegido. Luego viene el viaje increíble, azaroso y luego la tierra, firme. En el filme Contacto de 1998 (R. Zemeckis) inspirado en la Novela de Carl Sagan, Ellie Arroway astrónoma logra recibir el primer mensaje extraterrestre para construir una nave-arquilla donde viajaría, no sabemos exactamente a donde. En el relato este personaje de ciencia se opone al de un hombre muy creyente que pone en juicio el experimento, Palmer Josws. Finalmente se construye la nave y para el espectador ésta parece funcionar, validación mediática de un mito bíblico por la tecnología y no por la fe.
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Noé y Moisés, dioses menores entonces, al igual que Perseo y Heracles en la tradición griega y sin saberlo los lectores y espectadores occidentales contemporáneos: Superman, el Rey León y Matrix, también. Recorren un largo trayecto otros son recibidos por padres sustitutos bondadosos y humildes para luego regresar a su tierra de origen y fundar una nueva civilización o era. Otros como Superman pierden su nave y no pueden regresar, su mundo se ha destruido, es por ello que en el relato original no pueden casarse. Esta condición estructural del relato tiene como consecuencia obligada para el héroe una suerte de castidad. (Los héroes se casan y viven felices luego de regresar a su tierra de origen) Así, La transmisión de un ideal judío cristiano como la castidad, se perpetúa de manera insospechada.
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La transmisión y “entendimiento” de la religiosidad global y católica se apoya en relatos contemporáneos. La lógica del mito tiene su entender al justificarse y reconfirmarse en medio de un entorno de relatos que cuentan la misma historia. Para el niño, cada relato cinematográfico es percibido como una experiencia diferente. Sin embargo la transmisión del mito se realiza de todas maneras, bien por validación científica, mediática o religiosa.
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El caso de la pasión y crucifixión
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María, la Virgen, y María, la Magdalena, son el tándem solucionador del conflicto amoroso de Jesús. El relato y la iconografía de las Marías son un tema y asunto recursivo, transmisor también de una idea católica fuertemente arraigada como lo es el de la castidad masculina y femenina. Las Crónicas de Narnia, film de Walt Disney retoma, lo sabemos, no sólo el modelo bíblico de los personajes, sino escenas y contextos completos como por ejemplo la recuperación de la Tierra Santa. Pero más allá de eso, Lucy y Susan niñas protagonistas de la historia fungen como La Virgen María y María Magdalena respectivamente. De nuevo la imposibilidad amorosa por su carácter incestuoso, norma recursiva en el relato bíblico, el mensaje de castidad y la latencia del complejo edípico: Susan, Lucy y Peter -Héroe humano del relato- son todos hermanos.
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Las ideas de sacrificio y pecado también se transmiten. El Dios naturalizado del relato y que cumple las funciones de Dios- Jesús, por medio de la iconografía de un León, sube a un monte para entregar su vida por un humano pecador. En su vía crucis cada uno de los seguidores del mal, en medio de un festín, arranca pedazos de melena antes de atar al agredido a una piedra que será su tumba. Mateo 27, 35: “Cuando le hubieron crucificado repartieron entre si sus vestiduras y echaron suertes”. Luego el mal da muerte a Aslan y este queda solitario sobre la tumba.
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En las crónicas de Narnia Susan y Lucy llegan al lugar del sacrificio para llorar hasta la madrugada sobre el cuerpo inerte de Aslan, en medio de una luz tenue que recuerda la iluminación del cuadro del pintor Carracci en 1600 y con las posturas corporales de Lamentación por cristo muerto de Giotto en 1305 u otras similares posteriores. En la tradición iconográfica se prolonga la imagineria de la bajada del cuerpo luego de la crucifixión. En el filme, en esta escena, antes de que el Sol salga, las protagonistas descienden la colina y a pocos segundos se escucha un estruendo de rocas rompiéndose, al voltear a mirar ven el altar de sacrificio vacío, roto y las cuerdas desatadas. (por ratones-ángeles; recordemos las imagenes de ángeles soportando a Jesús) Luego del asombro surge detrás de la colina el león resucitado. En cuanto a la iconografía, se prolonga entonces la tradición católica de las imágenes de la resurrecciòn, colocándose estas en la línea de la función de médium tal como ocurre en Giotto o Huguet. En cuanto al relato se perpetúa la tradición católica bíblica en una de sus escenas más contundentes y polémicas.
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El sepulcro sigue quedando vacío luego de la muerte del Salvador, y se ratifica como señal de resurrección. Lo femenino sigue rindiéndole culto a lo masculino en el típico acto de llorar frente a la tumba o sobre el cuerpo. Plañidera no tiene género masculino. El amanecer se confunde con una nueva era, resurrección. Se perpetúa la idea de que Dios tiene una imagen que es imposible de verse, metamorfoseada aquí en una magnifica aparición digital de un León- Rey.
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En búsqueda de una conclusión
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No es necesario observar la cantidad de elementos que el relato Narnia replica o los que el filme a nivel icnográfico extiende, ellos sólo son indicios para evidenciar cómo los anclajes de la experiencia religiosa global y particularmente cristiana se refuerzan actualmente sobre bases mediáticas masivas y legitimadas incluso por aquellos que se creen ateos o no cristianos. El púlpito tiene su replicancia en los canales de televisión católicos, cristianos o evangélicos y también en las salas de cine, en tanto que espacios.
Pero el sermón y la Palabra escrita bíblica tienen un extraño adepto en el relato de las cintas de una industria cinematográfica. Sin embargo, al igual que ocurre con el texto que resignifica la oralidad, esta imagen entra paradójicamente en conflicto con el texto dicho original, al equipar relatos fantásticos y héroes metamorfoseados por la posmodernidad y la digitalización, con la verdad bíblica defendida por los creyentes. Equiparando a Jesús, por estructura del relato, a los héroes de Walt Disney, pero distanciándolos en algunos casos por la iconicidad o la técnica de representación.
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En estos relatos, la operación del entendimiento de Jesús hecho hombre, enviado por Dios, con todas las posibles contradicciones que un ateo puede argüir, o las que un creyente pueda reprochar, no ofrece en principio ningún problema en el niño, ello debido en parte al fuerte entorno mediatizado que replica constantemente dicha estructura.
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Por ejemplo la idea de visualizar lo humano y no poder visualizar lo divino. Dios que habla entre las nubes es sólo oralidad, nada de visualidad, se niega la vista. Todo lo contrario en la cultura griega.

El simple acto de ir a cine está, desde un principio, atravesado por estas ideas del cristianismo antiguo, por lo menos en nuestro país: “Se prohíbe el ingreso de cámaras fotográficas o filmadoras a la sala” dice uno de los carteles cerca de la taquilla: traducción: “no os hagais ídolos de mi” (Levítico 26, 1). Sólo la imagen que quede en la memoria, en el pensamiento será la válida de la experiencia del encuentro cinematográfico con el original – con todo y su carácter de reproductibilidad – : “No te harás esculturas ni imagen alguna de lo que hay en lo alto de los cielos.” (Éxodo 20, 4). La imagen imposible de atrapar de la pantalla, imposible, en principio, de ser reproducida con el mismo nivel experiencial, desea emular la imagen divina de Dios entre las nubes. Tu no puedes hacer imágenes de mi, sólo las imágenes que yo te proporcione son las válidas, discurso de las empresas cinematográficas. Algo similar ocurría en las bibliotecas donde se tenían videos de películas. “Los vídeos no se prestan para la casa”. Prohibición de llevarse el original consigo a riesgo de hacerle una copia. Para fortuna del arte, el Papa Gregorio el Grande en el siglo VI fue conciliador con ese tema. Si bien los ídolos entendidos como imágenes tridimensionales fueron censurados, no ocurrió lo mismo con la pintura, la cual se la vio útil para la evangelización de los iletrados: “La pintura puede ser para los iletrados lo mismo que la escritura para los que saben leer”. Asombroso acto premonitorio de la transmisión mediológica.
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Será que la pregunta aquí es: ¿Cómo soportar de manera válida un relato de un Mesías, cuando su estructura original se recrea en relatos fantásticos al estilo Matrix, o cuando una tradición iconográfica que viene desde la Edad Media, atenida en buena parte al relato bíblico se replica hoy en escenas cinematográficas de unas crónicas que muestran a una niña llorando sobre un león muerto?
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La ejemplificación de la castidad, del pecado y sacrificio, de la función femenina reproductiva y receptora de lo patriarcal, la representación del arquetipo de la resurrección, la adopción de las formas que la técnica de cada época le hereda tanto al tema como a su iconicidad y la función de la ciencia actualmente como confirmador de los mitos religiosos, demuestran como técnica y cultura trabajan, en este caso como aliados de la transmisión del mito religioso que opera sobre todos, y en los principales receptores de los mensajes mediáticos en la actualidad, los niños, perpetuando así en las nuevas generaciones la tradición.
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En estas producciones contemporáneas notamos como el tema sigue siendo tremendamente conservador, mientras que lo iconográfico puede ser extremadamente innovador. Lo que se transmite son los valores encarnados en la imagen. Sin embargo la venta y publicidad de toda iconografía contemporánea se da por la imagen en si misma, como si nos quisieran vender mitos por la portada del libro. Esta escisión, de la mutación del símbolo frente a su referente está operada por el desarrollo de la técnica, mientras que la profusión y permanencia del tema está propiciada al parecer por el debilitamiento de los valores, en simultáneo.
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Es el valor de la imagen única lo que parece inquietarnos, hacernos dudar de su posibilidad transmisora, es el juego sobre las imágenes sagradas y su representación clásica los que puede inquietar a los conservadores. Pero parece que el valor sigue encarnándose, la transmisión se sigue operando en medio de las palomitas de maíz y kolas. Y como ésta es una cadena, lo virtual y el computador recrean, léase, construyen en la imagen lo imposible: El león en Narnía, puesta en escena de la tecnología es el deseo terricola de hacer caminar a criaturas fantásticas al lado de humanos, para hacer caminar a un dios o demonio al lado del hombre, siempre mediado por un icono, símbolo, índice, zarza ardiente, mujer de hielo. Seguimos sin poderlos reproducir, solamente su parte terrena, como es natural.

1 Comments:

At 9:51 p. m., Anonymous María Paula Laguna said...

Creo que este texto permite un mayor acercamiento sobre el estudio de la mediología, porque pone en práctica algunos referentes expuestos en “los vampiros, desde la mediología”. Por ejemplo, el observar cómo creencias originadas en el pasado aún persisten en la actualidad, y la manera en que producciones culturales del presente se alimentan de relatos anteriores, donde media la tecnología. Y en este punto es importante retomar el tema de la clase pasada, ya que la transmisión es un factor clave para comprender la forma en que las ideas o nociones siguen vigentes en el tiempo.

Adicionalmente, esta lectura me hace pensar que existe una especie de ‘genoma’ que ha operado a lo largo de toda la historia, siempre transfigurado por las técnicas propias de cada época, pues ¿quién iba a pensar que detrás del relato de las Crónicas de Narnia se esconden preceptos propios de la tradición cristiana?
Por eso, considero una tarea muy importante definir, en primera instancia, el tema del cual nos convertiremos en ‘rastreadores’ del pasado para comprender su estado en el presente.

 

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